*Por Ana Gaddi
En esta primera etapa del otoño te invito a darle la bienvenida a esta estación y a su contemplación poética, a “bienvenir” un nuevo ciclo y oportunidad de renovación. Así, el follaje verde se transforma en una amplia paleta de amarillos, ocres, rojos y violáceos en las hojas que se desprenden de los árboles y que reposarán en el suelo como fuente nutricia para el próximo ciclo.
Para muchos animales, el otoño es época de elaboración de refugios y de acopio de comida, y de preparación para entrar en aletargamiento
-disminución metabólica- necesario para transitar la estación al resguardo del frío y de la menor oferta de alimentos -podemos verlo por ejemplo, en los caracoles de jardín se resguardan fijos bajo las plantas o en las paredes-. O por el contrario otros migran, como las golondrinas que se encaminan a climas más cálidos del hemisferio Norte, para luego volver a visitarnos hacia principios del verano.
Los días se acortan y se vuelven cada vez más fríos, nuestro cuerpo comienza a necesitar más abrigo, y comida caliente y reconfortante. El descenso de la temperatura y el día cada vez más corto nos conduce a una rutina “puertas adentro” del hogar, del trabajo, de los espacios que elegimos para encontrarnos con otras personas.
Y en dos cuestiones muy evidentes podemos comprobar los efectos de la menor exposición al sol en el otoño, ambos aspectos debidos a la mayor cantidad de horas de oscuridad en la que nuestro cuerpo produce durante más tiempo la hormona melatonina: por un lado, en el incremento de la caída del cabello, proceso natural del recambio estacional del pelaje mamífero. Sabiendo esto y que según diversos estudios en promedio dura mes -mes y medio- podemos tan solo dedicarnos a contemplar sin preocuparnos por contar los pelos en la bañera, por esta manifestación de nuestro cuerpo animal.
Y también con estos días que se acortan, el cambio en nuestro ritmo circadiano: el conjunto de los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo natural de aproximadamente 24 horas regidos por los períodos de luz y oscuridad. Quizás al principio del otoño nos sintamos con mayor somnolencia o una energía más baja -en este sentido es una estación donde la calidad del sueño mejora-, y esto también requiere un período de adaptación y de aceptación: ¡sí por esto mismo! es la estación donde nos da más fiaca y pachorra salir de la cama y salir de casa. De nuevo, sabiendo esta “tendencia otoñal” podemos tomar cartas en el asunto, escuchar qué nos pide nuestro cuerpo, qué sentimos que necesitamos, a qué ritmo; siendo conscientes también que es esencial por nuestra salud mental e integral seguir conectados con nuestras actividades y vínculos, con el afuera y la naturaleza.
Así, el otoño nos conduce a un ritmo más lento e introspectivo, en un momento del año de “puesta en marcha” donde la dinámica social comienza aumentar su energía con el inicio de las actividades educativas, y el cambio que esto conlleva en las rutinas familiares (horarios, reorganización, presupuesto, etc.) y en la dinámica de la vida urbana. Vivenciar el otoño con mayor bienestar seguramente esté en el balance que podamos hacer entre el ritmo más “slow” al que nos conduce el otoño, y el ritmo cada vez más acelerado que la dinámica social y cultural nos demanda a esta altura del año.
Personalmente siento que el esta estación es una de las estaciones más poéticas del año porque nos invita a detenernos en la contemplación introspectiva de un paisaje que cambia mucho en poco tiempo, y esto nos conduce al encuentro con la metáfora: sobre lo que culmina, lo que se suelta -o no-, el desapego y la libertad, morir a una etapa para renacer en otra… Son diversos los simbolismos y las vivencias singulares.
Todas las estaciones tienen sus aspectos disfrutables y sus desafíos. Recuperar esta mirada de nuestro cuerpo animal y de nuestro cotidiano desde una perspectiva de autocuidado estacional puede ayudarnos a autoconocernos, comprender y transitar con mayor bienestar estos cambios cíclicos estacionales.
Si sentís que algo de lo que leíste te resuena y te interesa integrar a tu cotidiano esta perspectiva de autocuidado y bienestar estacional, escribime y te envío información de mis talleres y sesiones, para transitar esta estación con ¡mayor plenitud y disfrute!
¡Feliz otoñar!
*Lic. Ana Gaddi -Instagram y YouTube: @lic.ana_gaddiBióloga especializada en prácticas de bienestar con base en la Biología estacional, la Sensopercepción y el Mindfulness, y la expresión creativa; que integro en mi método Estimulación Sensorial Creativa. Acompaño a personas que buscan cuidar y potenciar aspectos vitales de su rutina, para vivir con mayor autoconexión y bienestar.
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