Por Jorge Otaola (*)
El partido libertario del presidente Javier Milei logró un importante triunfo en las recientes elecciones de medio término, aunque ahora enfrenta el desafío de mostrar que puede construir alianzas para impulsar las reformas esperadas por parte de los argentinos e inversores internacionales.
Esta votación nacional legislativa debería transformar a la oficialista ‘La Libertad Avanza’ (LLA) en un bloque poderoso capaz de defender los vetos presidenciales para controlar el gasto público de anulaciones del Congreso lideradas por el opositor peronismo de centroizquierda.
Los peronistas reafirman que las medidas promercado del radicalizado Milei perjudican a la producción nacional. También se ha manifestado contra sus medidas de austeridad que han recortado los ingresos de los jubilados y el financiamiento para los hospitales y universidades públicas.
Frente a este escenario, será vital ver el resultado de diálogo con la nueva convocatoria a gobernadores realizada desde la Casa Rosada.
Milei ahora también debe reclutar aliados para respaldar proyectos significativos, como una reforma impositiva y laboral que espera impulsar. El partido del mandatario seguirá sin tener mayoría en ambas cámaras, cuando los nuevos legisladores asuman el cargo el 10 de diciembre.
En su discurso tras la nueva victoria electoral, Milei manifestó una mayor disposición a formar alianzas. Sin embargo, las propuestas de un político que se ha mostrado siempre como un renegado que prefiere seguir su propio camino han sido recibidas con cautela por legisladores de otros partidos.
Futuras alianzas, incluso con partidos de centro y provinciales como el PRO de centroderecha del expresidente Mauricio Macri, serán cruciales, dijeron analistas. En conjunto, el PRO y LLA tienen unas 104 bancas en la Cámara de Diputados, apenas por debajo de las 129 necesarias para una mayoría simple.
Las rivalidades personales y las negociaciones regionales no deberán perturbar la unidad, en medio de un reconocido compromiso de mantener la disciplina fiscal con superávit, la inflación bajo control e incrementar la desregulación económica.
En las próximas semanas, la atención pública ce centrará en la reestructuración del gabinete anunciada por el presidente para antes del 10 de diciembre, donde ha señalado medidas destinadas a facilitar las negociaciones en ambas cámaras.
Una prioridad clave en lo legislativo será revisar el complejo sistema impositivo de Argentina, que probablemente incluya medidas para reducir o eliminar gravámenes, una medida destinada a impulsar la productividad.
Milei también quiere reformar las leyes laborales para darle a los empleadores más flexibilidad para simplificar la contratación y el despido, para extender la jornada laboral legal, mientras se dividen los días de vacaciones y se les permite pagar parte de los salarios en formas no monetarias, además de abonar indemnizaciones en cuotas.
Analistas dijeron que simplificar la recaudación de impuestos puede ser alcanzable, pero que obtener apoyo para una reforma laboral, que puede ser impopular entre el público general, presenta un desafío más difícil.
En medio de una desaceleración de la economía por la prudencia que implicó el largo proceso electoral del 2025, será fundamental centrarse en políticas macroeconómicas que impulsen el crecimiento y que el reparto de utilidades llegue con poder adquisitivo a los bolsillos de los argentinos.
Molesta ver fábricas en todo el país que han cerrado debido a que las medidas de desregulación de Milei han generado una creciente competencia de importaciones más baratas.
(*) Periodista corresponsal Reuters
@jorgeotaola
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