Nota de opinión: por Julio Brunelli*
En el Día de los Trabajadores Municipales, el intendente volvió a hacer anuncios. Y sus palabras nos hicieron recordar cómo construyó su llegada al gobierno.
Su discurso tuvo dos pilares fundamentales.
Primero: el sindicato.
Egüen cuestionaba duramente al Sindicato de Trabajadores Municipales. Decía que los trabajadores estaban “de rehenes” porque el sindicato otorgaba créditos y contaba con un coseguro de la obra social.
Según aquel discurso, esas herramientas terminaban condicionando la libertad de los trabajadores y debilitando su verdadera representación sindical.
Ahora la pregunta es inevitable:
¿Qué cambió?
Si el Estado municipal concentra beneficios, ayudas, decisiones laborales y recursos que pueden generar dependencia, ¿no estamos frente al mismo mecanismo que él denunciaba?
Porque si antes estaba mal que un trabajador dependiera de determinados beneficios para acceder a servicios, también debería estar mal cuando esos mecanismos quedan bajo el control político del gobierno de turno.
El trabajador municipal no puede ser rehén de nadie.
Ni del sindicato, ni del intendente.
Tiene que tener libertad, derechos, representación y dignidad laboral.
Segundo: la corrupción.
Egüen llegó denunciando supuestos hechos de corrupción de la gestión anterior y cuestionando públicamente a funcionarios, proveedores y distintos actores de la vida institucional.
Pero gobernar no es denunciar.
Gobernar es probar, administrar y responder.
Y después de casi tres años de gestión, corresponde hacer una pregunta sencilla:
¿Dónde están las condenas producto de aquella catarata de denuncias?
Porque una cosa es hacer acusaciones desde un escenario o desde las redes sociales y otra muy distinta es que esas acusaciones terminen acreditadas ante la Justicia.
Incluso existen antecedentes periodísticos sobre conflictos con trabajadores y proveedores durante su gestión que fueron denunciados públicamente.
Por eso hoy hay que mirar el presente y no solamente escuchar el discurso del pasado.
¿Puede un gobierno hablar de libertad mientras un trabajador siente que puede perder su puesto por pensar distinto?
¿Puede hablar de transparencia mientras utiliza permanentemente la confrontación como herramienta política?
¿Puede hablar de terminar con las viejas prácticas mientras reproduce mecanismos de dependencia que él mismo cuestionaba?
Y ahora aparece una pregunta todavía más importante:
¿Egüen está preparando el terreno para su reelección?
Porque antes de pedir nuevamente el voto, sería bueno que explique qué pasó con aquellas banderas que lo llevaron a la Intendencia.
Menos discursos.
Menos denuncias mediáticas.
Menos persecución política.
Y más respuestas.
Porque los trabajadores municipales no son rehenes.
Los proveedores no son enemigos.
La oposición no es el enemigo.
Y los vecinos no son una tropa que tiene que obedecer.
25 de Mayo merece un gobierno que respete a todos, piensen como piensen.
¿Reelección?
Primero que rinda cuentas.
*Concejal Interbloque Peronista
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